sábado, 26 de julio de 2008

Perdiendo el tiempo

Estoy desvelada. Esto no es ninguna novedad, soy insomne desde hace cientos de años. Hace una maravillosa noche de verano, de esas que tanto soñé con disfrutar en mi terraza en buena compañía. Nunca lo hago, no tengo con quién. Nada nuevo bajo el sol. O la luna.

Me he tumbado en la cama a leer, copita de Ribera del Duero en mano, con la firme intención de dormirme plácidamente. Pero no, me he desvelado.

Acostada en la penumbra de mi cama, reflexionaba, como siempre, sobre qué diablos pinto yo, qué necesito y qué me gustaría. No entiendo cómo puedo perder tanto tiempo en este deporte pero así es.

Leí un rato la historia de una prostituta de lujo. El libro no es nada del otro jueves (yo lo hubiera hecho mucho más morboso… Tendré que pensarlo) pero me entretiene.

Estoy muy bronceada, el paro me permite pasar muchas horas en la piscina y algún rato en la playa. Me he comprado en las rebajas unos cuantos pijamitas cortitos que me chiflan para el verano. Me gustan porque son sexys, porque son cómodos y porque siempre tengo la secreta ilusión de que alguien los vea y los valore.

Así, en las tinieblas de mi cama de 1.50 de eslora, con mi escotado pijamita y mi pantaloncito corto naranja, saboreando el vinito, me encontraba terriblemente desaprovechada. Más si cabe ahora que tengo la firme intención de no tener más aventuras que me dejan vacía y asqueada.

Observo mi figura. Sigo siendo atractiva. Mis piernas, antaño legendarias, siguen dando el pego aunque yo me torturo bajo las luces halógenas. Conservo un culito respingón, mucha malicia, el escote de mi pijamita es prometedor y la copa que saboreo debería ser el preámbulo de una noche fantástica.

En cambio, observo mi enorme lecho vacío y las escasas posibilidades que tengo de llenarlo de algo más que sexo. Me encanta el sexo, claro, pero cuando recuerdas lo que es hacer el amor, casi suena a basura. Pienso en noches más amables e intento borrar algunas de mi mente que jamás debieron tener lugar. Paladeo mi último encuentro de pasión y amor hasta la saciedad. No me estoy portando bien. Sé que tengo que seguir pero… ¿Qué otra cosa tengo?

Es una de tantas noches en las que me siento sola. Una de tantas en que piensas que el tiempo pasa deprisa y lo estás perdiendo. Al menos, estás desaprovechando algunos dones de la naturaleza que, dada mi proverbial mala suerte, es de las pocas cosas que me han sido dadas sin mérito alguno por mi parte.

El verano es tiempo de deseo, de provocación. Poca ropa, mucho tiempo, mucha hormona. Creo que desperdiciaré mi bronceado y mis pijamitas porque mi experiencia en Madrid con los hombres –en general y hablo en el rango de seres humanos, no de amantes- no puede ser más penosa. No he hecho más que conocer mentecatos, algún porrero psicópata en ciernes, seres que fingen ser personas y, de pronto, vuelven a su estado natural de ranas. Y hasta sapos venenosos…

Es una gran verdad que el sueño de la razón produce monstruos. O la falta de él. Qué ganas de cambiar el rumbo, de transformarlo todo y qué pocas posibilidades. Me siento perezosa y sensual como buena Leonor que soy. Los efebos no me hacen gracia, demasiado cortitos para mí, y los otros… acostumbran a estar acabados por fuera o por dentro.

Y en la clara y cálida noche madrileña vuelvo a pensar lo diferente que sería todo...

Si tú quisieras.

12 comentarios:

A las 26 de julio de 2008, 19:59 , Blogger Pepe Castro ha dicho...

Muchas gracias por la felicitación.
Se te echaba mucho de menos.
¿Has dicho paro? La leche, hija, qué mala suerte, joer.
En fin, no sé, que ánimo, ¿no? es lo que se dice en estos casos, para que veas que precisamente imaginación no es lo que he tenido para buscarme las habichuelas por estos lares, jajaja.

Un beso fuerte.

 
A las 27 de julio de 2008, 14:52 , Blogger Raúl Alberto ha dicho...

Yum yum…que delicia y que desperdicio a la vez…que no hay derecho mi niña, tu echando perlas a los cerdos y aquí tanto hambriento y necesitado, es como para maldecir mi situación geográfica, lo mínimo…

 
A las 27 de julio de 2008, 15:20 , Blogger Leonor ha dicho...

Jajajajaa! Raúl, no cuentes mentiras que, como tú y yo sabemos, no tienes tiempo para mujeres!!

Sí, Pepe, hijo, muy mala suerte...

Muchos besos a los dos

 
A las 28 de julio de 2008, 9:36 , Blogger José del Rincón ha dicho...

Que tengas toda la suerte del mundo con tu nueva bitácora, Leonor. Y no elimines la antigua: que siga ahí, aunque tú no le prestes atención.

Un beso.

 
A las 28 de julio de 2008, 13:01 , Blogger Leonor ha dicho...

Muchas gracias, Pocho.

No tengo intención de matar a la Ninfa. Ahí se queda, en el ciberespacio...

Un beso

 
A las 28 de julio de 2008, 13:22 , Blogger SexTypeThing ha dicho...

Ouch... hasta a mi me peso tu soledad en tu gran cama...

Siempre vendran tiempos mejores!

 
A las 28 de julio de 2008, 15:04 , Blogger José del Rincón ha dicho...

De nada. Y que el recuerdo de Aliénor d'Aquitanie te sea propicio.

 
A las 29 de julio de 2008, 4:53 , Blogger El Maestro Gramático ha dicho...

Muchísimas gracias, Leonor. por darme tu nueva dirección de Blog. Cuando anunciaste que cerrabas el antiguo, sentí una especie de desazón que has transformado en contento porque podré seguir disfrutando con tu literatura.
Ahora quiero comentar un fragmento de tu primer post desde tu metamorfosis en Leonor de Aquitania y es el siguiente:

“Y es una sensación irrepetible que me da nuevos bríos para soñar con que, algún día, alguien sienta algo parecido por mí AL MISMO TIEMPO QUE YO. Y si no es así, siquiera para disfrutar mientras siento, sola o acompañada”.

He destacado esa frase tuya con mayúsculas porque siempre pensé, como tú, que es muy difícil coincidir en el amor: Además del sempiterno amor no correspondido, ocurre el caso de los amantes que se profesan un amor apasionado pero que no coincide en el tiempo. Este último caso de amor lo reflejó Ángel González (uno de nuestros mejores poetas contemporáneos, que murió hace pocos meses) en este espléndido poema que transcribo aquí y que quiero que sirva como mi regalo de bienvenida a esta nueva etapa. Espero que te guste. Es para ti:

Canción de invierno y de verano.


Cuando es invierno en el mar del Norte
es verano en Valparaíso.
Los barcos hacen sonar sus sirenas al entrar en el puerto de Bremen con jirones de niebla y de hielo en sus cabos,
mientras los balandros soleados arrastran por la superficie del Pacífico sur bellas bañistas.

Eso sucede en el mismo tiempo,
pero jamás en el mismo día.

Porque cuando es de día en el mar del Norte
—brumas y sombras absorbiendo restos
de sucia luz—
es de noche en Valparaíso
— rutilantes estrellas lanzando agudos dardos
a las olas dormidas.

Cómo dudar que nos quisimos,
que me seguía tu pensamiento
y mi voz te buscaba —detrás,
muy cerca, iba mi boca.
Nos quisimos, es cierto, y yo sé cuánto:
primaveras, veranos, soles, lunas.

Pero jamás en el mismo día.
Ángel González

 
A las 3 de agosto de 2008, 3:59 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Me gusta como escribes y esa especial sensualidad que le imprimes a tus palabras. Animo y que tengas suerte con lo que te tope y puedan ser valorados tus pijamiyas sexys. BEsito.

 
A las 3 de agosto de 2008, 6:27 , Blogger Leonor ha dicho...

Gracias maestro gramático, si no te las he dado ya (juraría que sí). Guardo tu poema _tan verdad_ como oro en paño.

Gracias por tus buenos deseos, Aires. A ver, a ver qué nos depara el largo y cálido verano...

 
A las 26 de agosto de 2008, 6:28 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Leonor...acabo de descubrirte... leo este post....y madre mia que cosquilleo....si parece que lo haya escrito yo. Parece mentira que dos personas completamente distantes puedan tener sentiminetos tan parecidos.
Siento tu soledad,pero piensa que podría ser aún mas nociva: imagina sentirte así... pero teniendo a alguien a tu lado. Yo ahora me cambiaría por ti, créeme.

 
A las 27 de agosto de 2008, 16:06 , Blogger Leonor ha dicho...

Perico, no sé si eres hombre o mujer pero, créeme, conozco muy bien la soledad en compañía y no te envidio, no.

Yo elegí la cama entera para mí, ya de vivir desaprovechada, al menos, con espacio.

Te deseo suerte y valor para que encontremos lo que ambos buscamos.

Un beso

 

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